miércoles, 12 de noviembre de 2008

Mujer frente al espejo


Las mujeres tenemos una relación especial con el espejo. Dentro de él creemos está nuestro alter ego, quien responderá todas nuestras preguntas y oirá nuestras confesiones. Una mujer sentada frente a un espejo es más sincera que hincada en un confesionario. Al espejo le contará todo, le dirá abiertamente que no le gustan sus tetas y que su trasero está muy caído y qué lástima haber heredado esa nariz del padre. Le dirá que muchas veces no es feliz. Únicamente el espejo podrá entenderla y le devolverá la tristeza en su mirada.
Al pasar el tiempo, su relación con el espejo dejará de ser tan íntima. La flacidez y los kilos demás la inhibirán de mirarse desnuda frente a él. El espejo comenzará a ser ese amante con la luz apagada. El cuerpo de ella sufrirá de pudor y el espejo seguirá siendo tan sincero como siempre. No le negara que está engordando y envejeciendo y que ya no le dirán muchacha sino señora. Y que los más jóvenes, le dirán vieja. Es ahí cuando el espejo se convierte en enemigo y la mujer lo romperá a pedazos o le cubrirá la mirada con pedazos de trapos y olvido.

7 comentarios:

Asterión dijo...

Hola, Caro (con nuevo "overhaul" para el blog).

Sabés, según lo que se desprende del texto, no encuentro diferencia entre el espejo y la pareja (sobre todo si esta es hombre).

Toda relación, de alguna manera, es especular, y ahí radica parte de su peligro y de su dolor.

Carolina Lozada dijo...

Tal vez, Gustavo, pero creo que tanto mujeres como hombres siempre nos quedamos con algo que no decimos al otro. Sobre todo en cuestiones de sexo y amor.

Asterión dijo...

En eso sí concidimos ciento por ciento. De hecho, toda relación se sustenta precisamente por lo no dicho.

Lo que intentaba decir antes, era un poco cómo ese espejo recibe muy bien la imagen de esta mujer; pero con el paso del tiempo le devuleve una imagen degradada, la cual muchas veces esta acepta, y a partir de la cual genera sentimientos de culpa.

Carolina Lozada dijo...

Pues sí, la descomposición del cuerpo a través del tiempo que afecta también a los hombres. Sólo que la mujer es quien de manera predominante está "concebida" como cuerpo. Y esto desde los discursos patriacarles y feministas también. La noción de "ser" cuerpo en su plenitud y en su decadencia. Nuestra bendición y maldición.

Carolina Lozada dijo...

Ah, vuelvo a tu comentario sobre que toda relación se sustenta en lo no dicho. No sé si se sustenta en esto, pero sí hay un juego de escondites y palabras entre dientes. Es jodida la cosa de la comunicación. A veces los canales de la emisión y la recepción se atascan y nos quedamos en confusiones.
Love song

Andrómeda dijo...

Me gustó mucho, Carolina. También creo que la relación con el espejo es distinta a cualquier otra y que seguramente la entendemos mejor las mujeres (al menos en mayoría..)

Una reflexión muy cruda y ciertamente tangible. ¡Excelente!

Carolina Lozada dijo...

Hola, Andrómeda:
Sí, ciertamente somos las que mejor nos entendemos con el espejo. No veo a un hombre mirarse a cada rato al espejo como lo hacemos nosotras. Es imposible pasar por ellos sin echarnos un vistazo. Es como si una voz desde adentro nos llamara. Casualmente acabo de pasar por una vidriera oscura y me dije: oye estás más flaca. Y la otra vocecita ácida que siempre llevo encima refutó: sí, más flaca pero más vieja. je.
Saludos