viernes, 12 de octubre de 2012
La República
lunes, 13 de agosto de 2012
Cuatro ebrios o varios gatos en un mismo saco
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| Otto Dix |
lunes, 23 de julio de 2012
Saul Bellow: El hombre del sombrero
martes, 17 de julio de 2012
jueves, 31 de mayo de 2012
Los dados del diablo
"El escritor es un gran mentiroso"
Recuerdos, realidad, ficción. Todo está ahí, en una obra que mezcla reseñas de lecturas que la han marcado con testimonios biográficos. "Lo bueno de las crónicas es que es un territorio maleable. Puedes jugar con la ficción y la realidad. No necesariamente lo que está en La vida de los mismos es mi vida. Es sólo parte, más el añadido de mi mirada como escritora. No es mentira aquello de que el escritor es un gran mentiroso. En las crónicas hay mucho cuento, no nos olvidemos de eso", dijo la autora, que tiene cinco libros publicados.
Así, la trujillana -egresada de la Escuela de Letras de la Universidad de Los Andes (Mérida)- recuerda a Victoria de Stefano, Virginia Woolf, Juan Carlos Onetti, Lydda Franco Farías. Como para darle las gracias por sus escritos. "No me gusta la idea de seguir maestros, pero considero que hay afectos literarios. Hay autores que te dieron un zarpazo en algún momento de tu vida. Cuando escribo sobre Onetti, por ejemplo, lo hago porque es un autor por cuya obra siento gran admiración", agregó la autora de Los cuentos de Natalia.
La muerte, el amor, la ciudad, lo femenino. Argumentos eternos retratados desde la intimidad. De eso va la obra de Lozada, que es una especie de viaje interior. "La literatura debe ser un ejercicio interior que viaje a lo exterior. A la literatura, lo viejo y lo nuevo le competen. También el adentro y el afuera. La literatura debe estar al lado del diablo, a quien le competen todos los mundos", explicó la narradora, que administra, junto con Luis Moreno, el blog literario 500 ejemplares.
La vida de los otros
La vida de los mismos es también, en parte, un homenaje a la propia escritura. La autora, en uno de sus textos, parafrasea a Onetti: "Escribí, idiota, que el tiempo pasa". Ella le hizo caso. "El mayor enemigo de un narrador es la flojera. Si tienes algo que contar, el tiempo, si no existe, se inventa. Ningún escritor verdadero se ha detenido por falta de tiempo. Alguien que diga que no escribe porque no tiene tiempo es un gran farsante. (William) Faulkner escribía mientras trabajaba en la administración de un prostíbulo, dicen. (Franz) Kafka escribía a pesar del horrible trabajo que tenía", dijo la también finalista del V Premio de Cuento de la Policlínica Metropolitana en 2011.
Lozada es de esos que escribe a pesar de la certeza del fracaso. Ella quiere contar historias. "Hay escritores exitosos, hay quienes desesperan por ser famosos, y hay quienes escriben a pesar de la incertidumbre. Me anoto en esa última lista. Hablo del fracaso porque la incertidumbre es su prima hermana. El fracaso es una posibilidad, aunque hay quienes hacen del accidente o de la derrota un logro. En todo caso, el motor de un escritor debe ser el deseo de contar algo".
Y Lozada cuenta historias. Hace literatura que traspasa los géneros. Vive varias vidas a través de ellas. Ya lo dijo el propio Onetti: "La vida es uno mismo, y uno mismo son los otros". Por eso el título, que se lo sugirió Moreno. "La literatura sirve para los simulacros. La literatura es una gran casa de empeños, en la que uno puede ir a dejar o buscar prestado. Para mí sería muy aburrido hacer ficción realista y cotidiana de mi vida. Por eso me gusta espiar a los demás, como quien se asoma detrás de la mirilla de una persiana y ve el mundo andar", concluyó Lozada. Así, toma prestadas otras vidas.
dfermin@eluniversal.com
viernes, 11 de mayo de 2012
Paja cósmica en Las Malas Juntas
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| Jake & Dinos Chapman |
sábado, 28 de abril de 2012
Los cuentos de Las Malas Juntas
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| Pino Deodato |
domingo, 26 de febrero de 2012
Hola, me llamo Amy
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| "Limbus", Dino Valls |
viernes, 10 de febrero de 2012
Extrañas juntas
Las Malas Juntas acaba de sacar su número 18, en donde encontrarán tres poetas, un cuentista, un chikân y una aberrada que le gusta observar a los elefantes mientras orinan. No sean tímidos, pasen y lean.
miércoles, 4 de enero de 2012
Diálogo entre mesa y sombrilla
viernes, 16 de diciembre de 2011
Libertad Queen
Si quieren seguir averiguando vayan a Las Malas Juntas, ahí estamos.
martes, 6 de diciembre de 2011
Razones de Luis, de por qué Luis

Filosofía perenne
¿qué sujeto eres, cómo sabes cuando eres el sujeto, que eres, qué sujeto te sientes, donde allí te sujetas, desde cuándo, si te agarras, sujeto, a tu historia
Y cómo la pronuncias, pones la boca cerca, la parte alta más pegada a la base, el labio con el labio, tan juntos que apenas se escucha
La historia del sujeto, que cae
Y cómo cae, cómo el sujeto cae, desde un avión, si cae desde un avión, en la llegada, como rodando cae, si cae, como un talud se cae, con maletas se baja, como cayendo de un avión, con prisa
El sujeto cayendo para contar su historia
Y en qué exacto lugar del destino se golpea, o en qué lugar del cráneo, o de la espalda, en el destino, siquiera momentáneo, donde no se es oriundo
And this shit es qué mierda en qué parte de esa historia qué cuentas, of what disaster is this shit the imminence,
en esto la inmanencia qué rol juega, cuál es el papel de la ñoña, la jeta, la confianza, en la historia que cuentas
con la letras minúsculas
de lo pequeño tuyo, sujeto qué sujeto
sujeto dónde sujeto cuál sujeto
el tema el objetivo la cascada
el inicio el lomo cruzado de heridas wounds en esa lengua
donde caes dónde caes?
Luis Moreno Villamediana
lunes, 14 de noviembre de 2011
Muchacho querido o te maté porque te pusiste cómico

Te cuento que es extraño recorrer la ciudad haciendo tanto ruido, si por mi fuera le pediría a los oficiales que apaguen la sirena, que ya está, que yo no me voy a escapar, que palabra de patrón, que tranquilos, que todo normal. Tanto ruido por alguien que se ha condenado a sí mismo. La humanidad siempre tan histriónica. Recuerdo los rostros, los gritos de la escena: todos parecían cantantes de ópera. Lamento haberte manchado la camisa nueva, creo que varios botones cedieron ante el forcejeo; suele pasar, siempre más de uno sale lastimado.
Tengo ganas de fumar, es raro porque yo no fumo, debe ser la ansiedad. Sí, eso es. Cuesta estar tan quieto, me gustaría hablar, y no es que no pueda hacerlo, los oficiales que me acompañan no me intimidan, de hecho fueron muy amables cuando me apresaron. Y no podía ser de otra manera, llevan al benefactor preferido de la ciudad, de esta ciudad tan conservadora. El camino es largo, sobre todo si el tráfico está trancado, podría hablar con ellos, pero de qué. ¿De qué se habla con un policía? ¿De Cuatro Crímenes, Cuatro Poderes? ¿Acaso de boxeo? Prefiero quedarme callado y que los custodios tengan la gentileza de no encender la radio. Mi abuelo siempre contaba que en época de guerra, él era el único del lugar que tenía radio y que al final de las tardes los vecinos de confianza se acercaban a escuchar los reportes bélicos. Oían en silencio, con los sombreros en las manos, como si estuvieran escuchando misa.
Hay mucho tráfico y hace calor, el calor te abrasaba las mejillas, querido muchacho. Los oficiales aceptaron apagar las sirenas, se los pedí de buena manera, no titubearon en obedecerme, tienen conciencia de subordinados. Hasta fantaseo con pedirles que me dejen en algún lugar. Deténganse, por favor, yo me quedo aquí. Y uno de ellos me quitaría las esposas, no sin decir: cómo usted ordene, señor. Y yo agradecería con mis mejores modales, me despediría con una fría indiferencia y caminaría un poco para tomar aire, con el garbo de quien es dueño de la situación. Seguramente los oficiales se irían pero no me abandonarían del todo, temerían por la seguridad del Don, del Jefe, del Señor, del Amo. Ellos me escoltarían hasta donde mis caprichos me llevaran.
Mis caprichos me llevaron hasta tu piel joven, incitante, hasta tu rostro cuya belleza sólo era superada por Björn Andrésen. Bastó ese rostro para producir el morbo, la indecencia y una insoportable adicción. ¿Para qué nos vamos a hacer los interesantes? Te sometiste al juego del mancebo en manos del hombre poderoso y complaciente. Una caballeriza es un romántico lugar para encontrarnos, dijiste esa mañana sin pudor alguno, lo dijiste con la altivez de quien se sabe dueño de la conquista. Ni siquiera bajaste los ojos, me miraste de frente, no te tembló nada. Ya me habías pillado espiándote en tus tareas cotidianas, en tus labores desgraciadamente heredadas; aunque en realidad, tú merecías pertenecer a otra clase, ni siquiera tu fenotipo era parte de los tuyos. ¿Acaso no eras una aparición? ¿No lo fuiste siempre?
Desde ese día en la caballeriza, fuiste moviéndote con la gracia de un divino sinvergüenza que sabe que su rostro y todo su cuerpo tienen al mundo a la altura de sus rodillas. Desde el principio intuí el peligro, pero acaso la intuición me detendría. Jamás. Me dejé llevar a tus rastras, querido muchacho mío.
El escándalo fue menguado ante el temor que produce el poder. Y tú, oh joven señorito divino, te fuiste vengando en nombre de todos los tuyos, generación tras generación sometida al amo, a mande mi señor. El guión es el mismo de siempre, señores, aquí no les traigo novedad alguna. Fue una dulce temporada en nuestro infierno. Habías nacido fuera de la casa del señor, a la que en honor a tu belleza, debiste pertenecer siempre. Te valiste de tu astucia y de ese inmisericorde rostro de deidad diabólicamente hermosa, para entrar a la casa y a las piernas del señor. Y jugaste al rol del mancebo, el papel que te tocaba. Lástima que fueras tan inculto para no saber de pactos, de tragedias. Y comenzaste a abusar de tu poder de mortal. Y este hombre curtido de antecedentes trágicos, sabía que te me escapabas de las manos. Y tanta soberbia heredada no se iba a doblegar completamente ante los berrinches de un joven fatalmente hermoso, mucho menos se iba a amilanar ante la burla, ante el postín de la muchacha que se estaba metiendo en cosas de hombres. Pobre desgraciada, espero hayas aprendido la lección.
Ah, muchacho querido, es una lástima haberte manchado la camisa de seda italiana. Ah, pobre muchacho mío.
Ilustración: Squeak Carnwath
sábado, 5 de noviembre de 2011
Una de la secta de los media lengua
viernes, 28 de octubre de 2011
El 13
viernes, 21 de octubre de 2011
Sentencia de arena

El dictador soñó que guiaba un ejército victorioso sobre una vastedad de enemigos invisibles. En combate interminable, los soldados enloquecidos de patria, se mataban entre sí. Él los vitoreaba por su feroz valentía. Entre gritos de sangre, el desierto hizo de los cuerpos agónicas figuras de arena. El viento las deshizo en meras partículas. La soledad del silencio apagó los gritos.
Al despertar, el gastado dictador vio cómo el reloj de arena colaba, grano a grano, cada soldado muerto. Frente a él, un juez lo sentenciaba a la prisión de sí mismo, encadenado a la eternidad del desierto.
martes, 4 de octubre de 2011
El señor cabeza de huevo

Odiaba al señor cabeza de huevo, conocido por todos como Humpty Dumpty. Alguna vez intentó rajarle la cabeza, pero Humpty había construido un muro alto y poderoso, desde donde su enemigo se veía a la distancia de un vulgar insecto rastrero. Del otro lado del muro, el señor cabeza de huevo se reunía con poderosos personajes que gustaban hacerle compañía, con el escondido deseo de que Humpty Dumpty construyera inalcanzables muros para ellos habitarlos.
Pronto, el mundo de Humpty Dumpty se rodeó de muros, nunca tan altos como el suyo, pero lo suficientemente elevados para no pisar el suelo, allá abajo, donde el odio se veía tan esmirriado, tan insignificante.
Humpty Dumpty había soñado con ser un Fabergé, pero el tiempo le hizo comprender su amarga condición mortal. El tiempo descompone la vida de un huevo, lo va pudriendo. El huevo oscuro, maloliente. Ahora él sabía que estaba empezando a heder, que estaba perdiendo ese brillo amarillo que, cual riqueza, conquistó a tantos. Adentro, el amarillo era casi fecal. Humpty Dumpty, te estás pudriendo, le gritaba desde abajo su viejo enemigo. Humpty Dumpty, baja del muro, el suelo te espera. A pesar del deseo del enemigo tan poca cosa, el cabeza de huevo no se dejó caer, él prefirió descomponerse, echarse a perder por dentro, hasta que un día su cuerpo no pudo más y reventó, todo él hecho pus, todo él pura mierda.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Mafio y Las Malas Juntas

Ya salió el volumen 10 de @lasmalasjuntas, pueden pasar cuando quieran. Invitan Mafio y sus mafiosos.
viernes, 2 de septiembre de 2011
En 140, apenas (II parte)
"Es que no la soporto, cada vez que la escucho siento que me taladra la cabeza". La caries refiriéndose a la fresa del odontólogo.
"Comprendo tu estrés, te toca fingir, aunque estés mal. A mí me toca decirle a todos: Me gusta". Conversación entre Like y Smiling Face.
Estaba ebria en el bar y miraba la nueva tecnología con amargura. Marcó una canción de La Lupe y dijo: Yo también fui moderna. La rockola.
"A veces me siento como un inútil, como un plato de segunda mesa. Muchas veces ni siquiera acuden a mí, me dejan de lado". El Plan B.
Harta de recibir tantos golpes, la pelota serruchó al bate. Nunca más, le dijo, mientras veía volar las astillas.
"No soporto más esta presión, estoy que reviento". El maíz de cotufa.
"Es talentoso y moderno, pero habla mucho, su perorata es cansona. No llegará lejos con esa actitud". El cine mudo cuando conoció al sonoro.
Debería salir, tomar un poco de aire, eso es saludable". El Doctor. "Preferiría no hacerlo". Gadafi. Reinterpretación de un clásico.
"Mi jefe me explota, trabajo horas extras, por eso no puedo dormir. El sueldo no me da ni para el alquiler, vivo en una caja". Cesare.
"¿Por qué será que últimamente nadie me visita? ¿Será que debo cambiar la decoración, abrir un poco las ventanas?" El Conde Orlock.
"Ay, sí, ahí está ella, guiando a los turistas. Se cree la gran estrella, la fulana Belén esa". Una estrellita anónima del montón.
¿Por qué siempre eres tú el del anillo, el de la vida social, y yo el de los mocos y oscuros orificios?” El meñique resentido al anular.
"Estoy tan enamorada, que por ti sería capaz de perder la cabeza". Una fan del verdugo.
"A mí sólo acuden los fracasados". Dios.
"No quiero entorpecer tu camino, ni ser una traba en tu vía, pero creo que estás llevando las cosas muy lejos". El riel al tren interestatal
"Aunque no lo creas, me siento un poco ahogado en este lugar. No sé, necesito aire". El pez inconforme.
"Las tetas de mi amigos son testículos para mí". El hipócrita.
Cuando el carnicero fue a pedir la mano de su amada, él mismo se encargó de cortar, con sumo cuidado, la presa suave y blanca.
"Chico, que no alces la voz. ¿Por qué siempre tienes que alzar la voz cuando estás frente al público?" El amigo de un micrófono inseguro.
“Soy bipolar, mi vida es un constante altibajo. He tratado de acabar con esto, de tirarme, pero siempre hay algo que me ataja". El ascensor.
Carolina Lozada en Ficciones para Twitter o la Rebelión de los Mamarrachos
Ilustración: Liliana Porter
lunes, 22 de agosto de 2011
Wiese
En el número 8 de Las Malas Juntas, pueden leer la traducción del cuento polaco "Wiese", de Zofia Nałkowska, hecha por Maja Zawierzeniec. Acá les dejo un adelanto:
"No me desagradaban los judíos. Como tampoco me desagrada la hormiga o el ratón.
Ella espera un momento para ver qué le digo a eso.
Está sentada con toda la pesadez de su cuerpo. Es grande y bastante gorda. Aún no se deshace de su gabán de campo con rayas grises y azul marinas. También el pelo lo tiene bien corto, como los hombres. Lleva gorra, igual de rayas grises y azul marinas.
Viene de visita. Está instalada en una silla blanda en una habitación de hotel. No pide nada, no necesita nada. Sobre todo, no necesita dinero. Y el que le dieron en la asistencia social lo quiere regalar, cuanto antes, a quienes más lo necesiten. Si no hay de otra, lo quiere dar para guardar. Tanto asco le da" (…)

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