domingo, 18 de julio de 2010

La mosca en la sopa (justificación Unplugged)

La mosca en la sopa es un ser invertebrado, organismo mutante entre la ficción y la crónica, que sobrevuela rasante los espacios públicos y privados con sus bien abastecidos censores visuales, que todo lo observan. Nada le es ajeno a la mosca, ni siquiera lo que no es de su legítima ni remota incumbencia. La mosca no solamente ha estado en la sopa, también se ha parado sobre narices encarnadas en las reuniones de ministros, y en los moños de las señoras de altas y de bajas sociedades. La mosca se mete en velorios; en juntas de condominio; en las peleas y amores de terceros; no desaprovecha fiestas ni reuniones políticas o sociales. Es averiguadora, le encanta estar en la vida del hombre, y lo ha visto tocar el fondo y otras veces pretender las estrellas.

En su vuelo, más de una vez ha estado a punto de ser aniquilada por traición a la patria, acusada de ensuciar la comida, las condecoraciones y algunas charreteras recién pulidas de importantes personalidades a lo largo de la historia. Recuerde usted que la mosca ha visto desfilar al hombre en sus grandezas y miserias desde la prehistoria, y sabe que todo se pudre tarde o temprano, hasta el delirio más entronizado.

La última vez que la mosca estuvo a punto de ser atrapada en fronteras extranjeras por los inteligentes cuerpos de inteligencia (los cuales la acusaron de espionaje y traición a la patria), la salvó una paloma paquistaní que se sacrificó por ella. Con gotas de sudor frío colgando en la cabeza y en las alas, la mosca voló lejos y pudo escapar. Lo que no saben los cuerpos de inteligencia es que la mosca es inmortal.

El vuelo de la mosca es esencialmente tragicómico, y antes de morir (tantas veces como se lo permita su inmortalidad) en la sopa de un fulano desconocido que la verá navegar mosca–cadáver en su propio río Ganges, como en un acto de renovación y purificación, la mosca volará por la gran comedia humana, siempre al borde del caos y del sinsentido.

Ilustración: “Una mosca en la sopa”, Loreto Góngora

11 comentarios:

Cristina Gutiérrez dijo...

Al mejor estilo temático (las moscas) de Monterroso.
Saludos desde Falcón! :)

Tibaire dijo...

La más atrevida de ellas llegó a suicidarse y a terminar su aleteo en la boca (léase cavidad bucal) de mi hermana cuando tenía 6 años. Todavía es el chiste familiar más recordado!
Te felicito Carolina. Me gustó tu nota.

Asterión dijo...

"La mosca es inmortal". Me gusta la idea.

Saludos

mario skan dijo...

Buenísima la panegírica sobre las moscas, como dice Cristina-arriba- Monterroso le dedica unas lineas y unos dibujos en un libro que no recuerdo su nombre.
Las moscas son sórdidas amigas. Por alguna razón que ignoro fueron plaga a principio de abril, estaban en todos lados, en los capot de autos, en mesas, ventanas, luego se fueron

saludos

BLUEKITTY dijo...

Es cierto, las moscas han visto mucho. No me quiero imaginar lo que pasaría si pudieran hablar...

Anémona Deshecha dijo...

Me encanta la sencillez del lenguaje, traslúcido casi, una lectura que se disfruta mucho. Sencillez que no va en detrimento de la calidad de las imágenes ni de la profundidad del contenido. La frase: "sabe que todo se pudre tarde o temprano, hasta el delirio más entronizado", me llevó directamente a pensarla como una excelente metáfora de los últimos eventos políticos, eventos que son quizá la materialización del rápido deterioro de un país.
Muy bueno. Saludos. Martha.

Carolina dijo...

Cristina-arriba: creo que esta mosca es más proletaria, no creo que le interese el vuelo de las águilas. Es demasiado chusma para volar tan alto; ella prefiere los vuelos bajos, cerca de las comedias, derrotas y miserias humanas.
Tibaire: tienes mi segundo apellido, lo que me hace suponerte originaria de los andes, entonces estás hablando de una mosca montañera; de esas friolentas y perezosas. Entonces sigo con las suposiciones y me imagino que la susodicha mosca se estuvo un rato para salir de la boca de tu hermana. Recuerdo una experiencia similar a la que cuentas, pero con una abeja adicta al té frío. Yo estaba sentada en el cafetín de la universidad y una profesora hablaba desde el otro lado de la mesa. Ella, como buena profesora (engreída) de Letras, movía sus manos llenas de anillos y mandibuleaba (ok, gesticulaba) como todas las de su jungla, y de pronto una abeja, que merodeaba un vaso de té, se hartó de escucharla y fue directo a su boca. ¡Zas!
Gustavo, Asterión, Gustavo (¡que de tiempos!): la mosca es autónoma e inmortal.
Mario: esas moscas querían conquistar Ribadabia. Como decimos en Venezuela: “mosca, pues” (léase: ¡cuidado!). Ya que hablamos de moscas, imperdible la versión original de 1958, con Vicent Price. Me divierte un mundo el maquillaje y los efectos especiales de la época. Acá el link del final del pobre ser que lo único que quería era conquistar el mundo: http://www.youtube.com/watch?v=bJWpBRrdKhA&feature=related
Blue Kitty: para que te hagas una idea de lo que podría pasar te recomiendo que mires el enlace de arriba.
Anémona: en mi pueblo, que es el mismo tuyo, a eso se le llama “¿qué come que adivina?" Esta mosca se la pasa sobrevolando esas sopas (y containers). ¿Y cómo va tu vuelo por el lago?
Saludos a todos y gracias por volar por estos tejados.

Andromeda dijo...

Muy buena observación del mundo por parte de ese ser inmortal que es la mosca. :)

Duroc dijo...

Hola. Aquí un gato entre tanto perro.

Un saludo!

Carolina dijo...

Duroc: Bienvenido, querido gato.

Carolina dijo...

Andromeda: Saludos de la mosca.