sábado, 5 de septiembre de 2009

Las calles de Magda Szabo

Me enteré de la existencia de Magda Szabo gracias al escritor mexicano Agustín Cadena, quien puso en su blog una nota a raíz de la muerte de la escritora húngara. Desde la publicación de esa nota quise leer algo suyo. Según tengo entendido cuatro de sus títulos han sido traducidos al castellano (Resentimiento, Calle Katalin, La puerta, y La balada de Iza). La traducción de Calle Katalin estuvo a cargo de Judit Gerendas, venezolana de origen húngaro, descendiente del poeta József Kiss, y fue publicado en Caracas bajo el sello Monte Ávila Editores, en 1972. Estos libros son difíciles de encontrar, sin embargo corrí con la suerte de tener un buen amigo que husmea toda librería de saldos que encuentra a su paso. Y ahí estaba, en un mesón abarrotado de libros viejos: Calle Katalin. Mi amigo, a quien le había hablado de Magda Szabo con deseo enfermizo de leerla, emitió un ¡Eureka!, tragando un poco de polvo amarillo al hacerlo.

Fue amor a primera leída. Szabo sabe narrar, juega con estructuras complejas, se aleja de lo literal frente al referente, y asoma pistas para armar lo que sucede en el contexto socio-histórico en el que construye su historia. Iren y Bálint, par de personajes centrales de la novela, tienen una fuerte armadura psicológica. Son personajes muy pensados y bien definidos. Sobre ellos se siente Hungría y las guerras, sus revoluciones y dictaduras; todas padecidas en buena parte del siglo XX. La calle Katalin es el escenario íntimo de cada uno de los personajes, en esa calle todos ellos vivieron su propia versión de los sucesos que ocurrían en un afuera de detenciones, de largas filas de cupones por alimento y de sonidos de balas nocturnas:

Y cuando olvidando que tenía que moverse siempre por detrás del seto se lanzó descabelladamente hacia el jardín, para alcanzar la cerca de los Bíro, a través de la cual había llegado hasta aquí, ya sabía que se había equivocado, porque no había muerto ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez, sabía que vivía y que quería vivir. Para cuando lo comprendió, estaba muerta. Bajo la luz de la luna le había disparado dos veces, con vacilación de novato y con mala puntería; sin embargo ya la primera bala la había alcanzado (p. 99).

Frente a esta oscuridad Magda Szabo tuvo que escribir en silencio, debió hacerlo con prudencia. Sabía que escribía con ojos espiando su escritorio. Fue vetada varias veces, el gobierno de su país le prohibió publicar durante algunos años. En 1949 obtuvo el premio Baumgarten, y le fue arrebatado el mismo día que lo recibió. Cosas que hacen los gobiernos totalitarios, y que con el correr del transcurso histórico quedan como condecoraciones al ridículo. Pero, afortunadamente, el absurdo puede ser revertido, y el tiempo no transcurre en vano: Hungría salió de su oscuridad militar, y Szabo brilla entre los talentos literarios de ese país.

Lamentablemente la conocí muerta, pero creo que ella, al igual que su Henriett, anda por ahí, viendo cómo el mundo sigue a veces cambiando, y a veces volviendo atrás.

Posdata personal para Agustín: en nombre de los limitados lectores que sólo leemos en la lengua de Cervantes, aprovecha que estás en Hungría y, por favor, traduce al menos una de sus novelas.

8 comentarios:

Andromeda dijo...

¡Qué envidia, Carolina! Yo llevo algún tiempo tras La puerta y La balada de Iza, ambas recomendaciones de una amiga española que leyó la primera y le encantó, pero me parece que tendré que esperar...
Veo que esta novela se centra en los personajes de una calle en particular; ya me voy habituando a eso... :)

¡Un saludo!

Carolina dijo...

Andromeda:
Los títulos que nombras fueron publicados por Mondadori, pero supongo que ya se agotaron. Hace poco los franceses tradujeron a Szabo en su lengua. Ojalá que esta escritora sea reeditada en castellano, como lo han hecho con sus compatriotas Imre Kertész y Sándor Márai.

Andromeda dijo...

Estas obras ni siquiera están catalogadas en las más grandes librerías de mi ciudad, pero en la página de Mondadori veo que al menos la última versión de La balada de Iza es de 2008, y La puerta de 2005, (incluso se encuentra en la versión de bolsillo). A ver si hay suerte y las importan o editan pronto por estos lares.

Olivia Güel dijo...

Hola Carolina, me ha parecido una entrada muy interesante, como siempre. Intentaré leer algo de ella.

Saludos!

BLUEKITTY dijo...

Pues acabo de anoterme otro libro a mi lista cada vez más larga de no leídos. Ya tengo en mis manos lo que habías recomendado de Onetti, pero no tengo tiempo aún para leerlo. La facu me da muchos libros de textos para leer, a veces muy interesantes y otras demasiado aburridos. Lejos de mi placer, en estas épocas no puedo elegir qué leer. Ya en el verano me haré de tiempo.
Ahora he anotado sobre esta Magda y su Calle Katalin. Buscaré y con suerte halle algo empolvado y esperando.

saludos y siempre es genial que se nos recomiende lecturas.

Agustin dijo...

Gracias, Carolina. Tendré en cuenta tu sugerencia. Saludos.

Judit Gerendas Kiss dijo...

Carolina, qué bueno que conseguiste a Calle Katalin, esa extraordinaria novela. Yo misma, que la traduje, hace ya tantos años, apenas si tengo un ejemplar, con la bella portada de Alirio Palacios. Tengo entendido que la obra se volvió a publicar en España, en versión de otro traductor, no hace mucho.

Gracias por las referencias a mi persona.

Saludos de

Judit.

Carolina dijo...

Hola, Judit, gracias a ti por traducir a Szabo. Me imagino que debió ser un trabajo muy difícil lograr mantener la altura de su prosa en la traducción. Por otro lado, sí, otros títulos suyos han sido traducidos, pero es difícil encontrarlos. Ella sigue siendo una autora "rara" por estos predios.
Saludos.