sábado, 5 de noviembre de 2011

Una de la secta de los media lengua

En principio iba a ser una entrevista para un documental sobre "mujeres creadoras". Me tocaba grabarme diariamente y hablar sobre lo que hago. Por contratiempos y otras cosas, el documental no se terminó de llevar a cabo y en estos días me topé con los videos; así que decidí colgar uno de ellos. Como se darán cuenta, pertenezco a la secta de "los media lengua"; me trago las erres en algunas combinaciones. En la escuela se burlaban de mí y me pedían que dijera: "tres trenes traen cigarros" y otros tipos de combinaciones trabalenguas. En consecuencia, un día quemé la escuela, con todos adentro. No, mentira, pero sí los maldecía y maquinaba mis venganzas con un prematuro humor negro. Es que yo crecí con la ponzoña en el ojo.
Cortázar también pertenecía a la secta, pero él se hacía el francés y simulaba unas erres francesas.
El video está cortado porque en esa oportunidad se agotaron las baterías. Comprobarán que no termino de formular lo que iba a declarar y mi rostro queda arrugado, como si estuviera arrecha. ¡Zas!

viernes, 28 de octubre de 2011

El 13



El volumen 13 de Las Malas Juntas casi coincide con la celebración de Halloween, por un poco y salimos en la noche de brujas. Les invito a hallar los recuerdos en las "Gavetas que no se abren", un cuento de Liliana Lara; pasen y encuentren su propio clon de Fidel Ernesto en el cuento de José Urriola "Los clones del mañana"; vean qué hacen dos lesbianas, un desempleado y dos amigos que aspiran cocaína en el cuento de Luis Chaves "Méndez y Jota"; busquen la persona en los poemas de Luis Moreno Villamediana; bajen hasta el sótano de Alfredo Trejos. Y, por último, no se pierdan un episodio de la vida en pareja de Caperucita Roja y el Lobo, gracias a la viñeta de Paio Zuloaga.

viernes, 21 de octubre de 2011

Sentencia de arena


El dictador soñó que guiaba un ejército victorioso sobre una vastedad de enemigos invisibles. En combate interminable, los soldados enloquecidos de patria, se mataban entre sí. Él los vitoreaba por su feroz valentía. Entre gritos de sangre, el desierto hizo de los cuerpos agónicas figuras de arena. El viento las deshizo en meras partículas. La soledad del silencio apagó los gritos.

Al despertar, el gastado dictador vio cómo el reloj de arena colaba, grano a grano, cada soldado muerto. Frente a él, un juez lo sentenciaba a la prisión de sí mismo, encadenado a la eternidad del desierto.

martes, 4 de octubre de 2011

El señor cabeza de huevo


Odiaba al señor cabeza de huevo, conocido por todos como Humpty Dumpty. Alguna vez intentó rajarle la cabeza, pero Humpty había construido un muro alto y poderoso, desde donde su enemigo se veía a la distancia de un vulgar insecto rastrero. Del otro lado del muro, el señor cabeza de huevo se reunía con poderosos personajes que gustaban hacerle compañía, con el escondido deseo de que Humpty Dumpty construyera inalcanzables muros para ellos habitarlos.

Pronto, el mundo de Humpty Dumpty se rodeó de muros, nunca tan altos como el suyo, pero lo suficientemente elevados para no pisar el suelo, allá abajo, donde el odio se veía tan esmirriado, tan insignificante.

Humpty Dumpty había soñado con ser un Fabergé, pero el tiempo le hizo comprender su amarga condición mortal. El tiempo descompone la vida de un huevo, lo va pudriendo. El huevo oscuro, maloliente. Ahora él sabía que estaba empezando a heder, que estaba perdiendo ese brillo amarillo que, cual riqueza, conquistó a tantos. Adentro, el amarillo era casi fecal. Humpty Dumpty, te estás pudriendo, le gritaba desde abajo su viejo enemigo. Humpty Dumpty, baja del muro, el suelo te espera. A pesar del deseo del enemigo tan poca cosa, el cabeza de huevo no se dejó caer, él prefirió descomponerse, echarse a perder por dentro, hasta que un día su cuerpo no pudo más y reventó, todo él hecho pus, todo él pura mierda.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Mafio y Las Malas Juntas


Ya salió el volumen 10 de @lasmalasjuntas, pueden pasar cuando quieran. Invitan Mafio y sus mafiosos.


viernes, 2 de septiembre de 2011

En 140, apenas (II parte)



"Es que no la soporto, cada vez que la escucho siento que me taladra la cabeza". La caries refiriéndose a la fresa del odontólogo.

"Comprendo tu estrés, te toca fingir, aunque estés mal. A mí me toca decirle a todos: Me gusta". Conversación entre Like y Smiling Face.

Estaba ebria en el bar y miraba la nueva tecnología con amargura. Marcó una canción de La Lupe y dijo: Yo también fui moderna. La rockola.

"A veces me siento como un inútil, como un plato de segunda mesa. Muchas veces ni siquiera acuden a mí, me dejan de lado". El Plan B.

Harta de recibir tantos golpes, la pelota serruchó al bate. Nunca más, le dijo, mientras veía volar las astillas.

"No soporto más esta presión, estoy que reviento". El maíz de cotufa.

"Es talentoso y moderno, pero habla mucho, su perorata es cansona. No llegará lejos con esa actitud". El cine mudo cuando conoció al sonoro.

Debería salir, tomar un poco de aire, eso es saludable". El Doctor. "Preferiría no hacerlo". Gadafi. Reinterpretación de un clásico.

"Mi jefe me explota, trabajo horas extras, por eso no puedo dormir. El sueldo no me da ni para el alquiler, vivo en una caja". Cesare.

"¿Por qué será que últimamente nadie me visita? ¿Será que debo cambiar la decoración, abrir un poco las ventanas?" El Conde Orlock.

"Ay, sí, ahí está ella, guiando a los turistas. Se cree la gran estrella, la fulana Belén esa". Una estrellita anónima del montón.

¿Por qué siempre eres tú el del anillo, el de la vida social, y yo el de los mocos y oscuros orificios?” El meñique resentido al anular.

"Estoy tan enamorada, que por ti sería capaz de perder la cabeza". Una fan del verdugo.

"A mí sólo acuden los fracasados". Dios.

"No quiero entorpecer tu camino, ni ser una traba en tu vía, pero creo que estás llevando las cosas muy lejos". El riel al tren interestatal

"Aunque no lo creas, me siento un poco ahogado en este lugar. No sé, necesito aire". El pez inconforme.

"Las tetas de mi amigos son testículos para mí". El hipócrita.

Cuando el carnicero fue a pedir la mano de su amada, él mismo se encargó de cortar, con sumo cuidado, la presa suave y blanca.

"Chico, que no alces la voz. ¿Por qué siempre tienes que alzar la voz cuando estás frente al público?" El amigo de un micrófono inseguro.

“Soy bipolar, mi vida es un constante altibajo. He tratado de acabar con esto, de tirarme, pero siempre hay algo que me ataja". El ascensor.

Carolina Lozada en Ficciones para Twitter o la Rebelión de los Mamarrachos

Ilustración: Liliana Porter

lunes, 22 de agosto de 2011

Wiese


En el número 8 de Las Malas Juntas, pueden leer la traducción del cuento polaco "Wiese", de Zofia Nałkowska, hecha por Maja Zawierzeniec. Acá les dejo un adelanto:


"No me desagradaban los judíos. Como tampoco me desagrada la hormiga o el ratón.

Ella espera un momento para ver qué le digo a eso.

Está sentada con toda la pesadez de su cuerpo. Es grande y bastante gorda. Aún no se deshace de su gabán de campo con rayas grises y azul marinas. También el pelo lo tiene bien corto, como los hombres. Lleva gorra, igual de rayas grises y azul marinas.

Viene de visita. Está instalada en una silla blanda en una habitación de hotel. No pide nada, no necesita nada. Sobre todo, no necesita dinero. Y el que le dieron en la asistencia social lo quiere regalar, cuanto antes, a quienes más lo necesiten. Si no hay de otra, lo quiere dar para guardar. Tanto asco le da" (…)